domingo, 29 de abril de 2012

Marion Robert Morrison.


Contexto del capítulo anterior. 
Azul y Minga estaban en una fiesta. Los dividía una pecera con agua y peces. 
Azul se dio vuelta para saludar a alguien, Minga tomó un canapé de pescado crudo que ofrecían por ahí. Minga se cansó de esperar y tocó el vidrio de la pecera con una llave que llevaba en la cartera sobre. Saludó a la persona y le dijo que tenía que irse, que tenía que empujar y que la chica que estaba del otro lado, tenía que tirar. La persona, extrañada, le ofreció ayuda. Azul se negó. Caminaron a lo largo del pasillo para alejarse de los extraños, muchos de pelos largos. Casi cuando no había nadie, Azul empujó y Minga tiró. 
Fin del contexto anterior. 
Tiró tan fuerte que rompió la manija y del otro lado Azul no estaba. No había nadie. Se dio vuelta para un lado y apareció, un mozo ofreciendo vino. Minga tomó una copa y preguntó si había visto a Azul. El mozo dijo que no tenía información al respecto. También dijo que lo busque en google, que iba a tener suerte. Minga lo miró con incredulidad y después sonrió. En la puerta la esperaba un remis. En el auto había olor a glade. 
- ¿De qué gusto es?
- Disculpe señorita no la escuché
- Hay olor a glade, quiero saber de qué gusto es
- Olor a auto nuevo - dijo el señor con orgullo
- ¿Es nuevo? - dijo Minga después de un rato
- ¿El auto? - preguntó el señor casi llegando a destino. ¿Destino final? - siguió el hombre
- Prguntelo de nuevo señor que estoy pensando 
- ¿Destino final señorita?
- No. Tengo ganas de salir un rato
- ¿Quiere que la lleve a otro lugar?
-  No sé donde ir - dijo Minga desganada 
- ¿Quiere que vayamos a tomar un café?
- ¿Le parece? 
- Estoy intentando solucionar su problema 
- A usted le gusta ayudar a la gente
- Me gusta solucionar problemas - sentenció el señor del auto
- Usted podría ser un Simulador - dijo Minga ocurrente
- Soy uno de ellos, siempre hay simuladores dando vueltas. Aunque usted no los vea
- Pero no me lo tenía que decir
- Se lo dije porque se dio cuenta sola - el señor hizo una pausa, pensando en lo que iba a decir. 
Oración seguida dijo: señorita está corriendo el tiempo y tengo que cobrar la espera
- La voy a pagar igual, sigo pensando
- O sea que está pagando por pensar
- Vayamos a tomar un café. Me gusta el ambiente de los simuladores, ¿puedo entrar a trabajar con ustedes?
Arrancaron para el lado del bajo. El señor simulador subió el audio del stereo. Doblaron por Callao y tomaron Avenida Corrientes. 

domingo, 15 de abril de 2012

tire o empuje.


Se corrió el pelo para atrás, con ambas manos, para que no le moleste en la cara. Le quedaron las orejas para afuera, como dos lamparones.
Minga está en una fiesta. Una fiesta donde personas vestidas iguales sirven bocaditos fríos y calientes. Chiquititos, de muchos muchos colores y formas: con estrellitas, redondos, rectangulares y con forma de sol. Parece que la gente está incómoda y no sabe que postura adoptar, en cambio otros están cómodos. Sentados.
Se escucha música instrumental, de acompañamiento. De sala de espera. Esa música donde mujeres cantan como si estuvieran relajadas pero gritando, sonaba todo muy grunge.
El olor era a coco o vainilla. O una mezcla de los dos. La temperatura es ambiente tirando a fresca. Parecía todo limpio. El lugar estaba esperándolos.
Minga llevaba un vestido Jackie y unos tacones altos y lejanos.

- Prip. Se emperifolló la piba – Dijo Jorge, el tesorero.

El pasillo estaba dividido en dos: (nuestra vista es cenital) al pasillo lo dividía una enorme pecera, con peces de todos los colores; azules y celestes, naranja como un pato, rojos y magentas, amarillos primavera y verdes militares, negros lutos y transparentes como un invisible. 
Azul caminaba de un lado y Minga, claro, del otro. Azul llevaba un saco de pana gris, combinaba con su nombre y con Minga. Azul la miró y no se inmutó. Los peces estaban en el medio, molestando. Minga lo miró. Azul miraba los peces. Después se miraron.
El pasillo no tenía fin. Azul mostró sobre el vidrio de la pecera un cartelito que decía: ¿tiramos o empujamos? Minga, sacó da su cartera sobre (en las carteras sobre solo entra papel) un papel que decía: Vos empujá y yo tiro.
Azul hizo señas con la mano como: chocá los cinco, pero quizó decir: esperá o stop. Se dio vuelta para saludar a alguien, Minga tomó un canapé de pescado crudo que ofrecían por ahí. Cómo Azul tardaba, a través de la pecera podía ver que seguía conversando, tomó dos copas de vino rosado. Se cansó de esperar y tocó el vidrio de la pecera con una llave que llevaba en la cartera sobre. A los dos toques, Azul se dio cuenta que era para él. Saludó a la persona y le dijo que tenía que irse, que tenía que empujar y que la chica que estaba del otro lado, tenía que tirar. La persona, extrañada, le ofreció ayuda. Azul se negó. Caminaron a lo largo del pasillo para alejarse de los extraños, muchos de pelos largos. 
Casi cuando no había nadie, Azul empujó y Minga tiró.
Punto aparte.*

* Punto aparte: quiere decir que el capítulo, continúa el domingo próximo.

títulos y cortina musical: http://www.youtube.com/watch?v=mS3a46HYXBI





domingo, 8 de abril de 2012

a la cuenta de tres.

- ¿A quién llamarías si estás en un programa de preguntas y respuestas?
- Creo que a la persona que busque más rápido en google.
- Que trucho.
- Si, soy trucho- dijo Azul. Si esos programas son truchos, ¿porqué no ser truchos?
- ¿Sabías que Azul es nombre de mujer?- dijo Minga mientras pegaba una tela a un tubo de pvc.
- Sí, yo iba a ser mujer. En verdad, mi madre pensaba que era una niña y decidió dejarme el nombre que había elegido. Dijo que ya se había acostumbrado y que no quería cambiar.
- Seguro tenés que contar la misma historia a todos los que te preguntan.
- No, creo que es la tercera vez que la cuento. Nadie se sorprende de mi nombre. Porque Azul da a varón, a hombre (Azul dejo un silencio, esos silencios para completar). Los jueguitos son azules, las cunas son celestes o azules.
- Los equipos de gimnasia también son azules.
- Si, también – dijo Azul riendo. ¿Vos a quién llamarías?
- Pienso que si llamaría a alguien me daría el contestador. Seleccionaría otra opción.
- ¿Cuál?
- No sé, tendría que pensar – dijo Minga mientras pegaba una tela a un tubo de pvc.

Mientras charlaban, Azul pintaba una mujer con los ojos achinados, asiática, pelo lacio, negro y corto, un pelín por encima de los hombros, huesudos. No parecía simpática. Caminaba agachada, como si tuviera joroba pero no era joroba.
-    - Da la sensación que silba- dijo Minga mirando el cuadro donde trabaja Azul.
-    - ¿Si?
-    - Sí, silba bajito.
Después de un rato sin hablar Minga dijo que tendría que pintar a la mujer de espaldas, así da la sensación de que va silbando.
-    - Es buena idea Minga. Azul se quedó mirando el cuadro, pensando en lo que había dicho Minga. Y en voz alta dijo que no sabrían, a ciencia cierta, que la mujer tiene los ojos achinados. 
- ¡  - ¿Y? - dijo Minga con un tono entre sobrador e inocente
-    - Buena combinación tu tono.
-    - ¿Qué?
      - Que tenés razón. Que no me importa que no se vean los ojos achinados.
-    Algunas veces digo cosas que están buenas. Me gustaría que siempre sea así.
-    - A todos nos gustaría lo mismo. Anda yendo si querés. Por hoy ya está. Dijo Azul concentrado.
-    - Me gustaría terminar de poner la tela al caño de pvc.
-    - Creo que hoy no vas a poder terminar, estuviste todo el día con eso. Es un caño muy grande. Mañana seguramente vas a poder terminar. Aparte me gustaría estar solo. Tengo que entregar el cuadro mañana – dijo Azul mientras se rascaba la barba
-    - ¿Querés que me vaya?
-    - Si no te molesta, sí.
-    - ¿Me ofendo?
-    - Como quieras, me parece que no tendrías que hacerlo. Dijo Azul como si Minga ya no estuviera allí. 

Minga anudó la tela que sobraba. Guardó un par de pinturas y elementos para pegar. Tomo la cartera, saludó a Azul y se fue por la ventana. La puerta estaba en reparación.
-    - ¿Te ayudo? Dijo Azul.
     Terminó de preguntar y Minga ya se había ido, estaba en la parada de colectivo, ya había sacado los auriculares y estaba prendiendo la radio, tenía ganas de un hit. Tenía ganas de escuchar FM hit, tenía ganas de una balada moderna.


domingo, 18 de marzo de 2012

corte princesa.

En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. 
Un muchachote con espalda extensa mira por la ventanilla del colectivo se saca un moco.  Lo hace bolita con dos dedos, lo mira y lo estira como si fuera boligoma. Lo vuelve a hacer bolita y lo pega, arrastrándolo sobre su pantalón rayado. Inhala dos o tres veces para corroborar que no quedó nada y se siente limpio. Minga va del lado del pasillo y observa al extraño de pelo corto y espalda extensa trabajando en su nariz, lo mira con los ojos achinados, como estudiándolo o como si hubiera sol. Es un estupendo día, un maravilloso día de sol. El cielo celeste parece más extenso, tanto que da insomnio, como una taza de café, como estar en una gira o como no poder dormir porque es un día caluroso. 
Si el mundo fuera ideal sólo hubiera principios, piensa Minga en el trayecto dentro del ómnibus. 
Había una vez. Tres palabas que se unen y dan comienzo a una historia. Bienvenido. Mucho gusto. Hola. Esas son otras, pero no son tan buenas como había una vez, había una vez es la mejor. Minga piensa en los principios, sería el estado ideal. Volviendo al principio de éste párrafo; si el mundo fuera ideal, pasarían muchas cosas más, pero esos son otros temas. 
Aunque siguiendo esta teoría a raja tabla solo serían principios los de Minga o también puede pasar que todo sea un eterno principio, pero no creo que exista, porque sería un estado ideal, por lo menos en el mundo Minga. Quizás, también el principio tiene un fin, y como tiene un fin, le sigue otro principio. 
Minga se mareó, profundizó, se metió de lleno. Como si alguien se tirara de un trampolín de tres metros de altura. Se descompensó y cinco segundos después depertó y se dio cuenta que era su parada, se despertó pensando en la naranja, en la pelotudez de la media naranja, el principio de la frase de marketing de una relación humana amorosa. Entró al supermercado donde estaba el principio, donde alguna vez sonó I´m goona get down with my baby and I´m gonna get down, with her soon. Quizás encontraba alguna oferta, quizás había un refresco nuevo de lima limón splash, quizás descubría que estaban las heladeras desenchufadas, los denunciaba y conseguía un año de compra gratis, quizás no tenía que pesar la verdura, quizás había una chica promotora y le regalaba un fernet Branca gusto a menta, quizás se encontraban. Minga llevaba un vestido corte princesa color azul y un par de ojotas negras. Y ya era tarde para creer en Dios, amén. 


Títulos y música de fin del capítulo o del principio. 
http://www.youtube.com/watch?v=JUFweEktHzc

domingo, 26 de febrero de 2012

Silencio stampa.*



Y ahí estaba, sentado en un escalón de mármol, con cara de no tener sensibilidad en el cuerpo, una especie de reflector lo iluminaba desde el cielo. Había salido a pasear para pensar, compró un yogurth entero con gusto a vainilla y a coco, era un sabor nuevo. Lo vio en un comercial, se tentó y la chica que lo tomaba, en el comercial, corría por praderas verdes, el viento volaba su pelo pesado y castaño. Era tan perfecto el pelo, que él, Ojotas, podía oler el sabor a nueces aceitosas y carnosas que tenía el cabello. Se había cansado de hablar con él, lo aturdían tantas pavadas que daban vuelta por los conectores de su cerebro. De tanto hablar con él se pasó de estación y tuvo que caminar.  
¿Esto es tocar fondo? se preguntó. Acto seguido caminaba por las calles de la ciudad, las luces eran tenues y un mendigo cantaba Todo a pulmón, por la entonación que le daba parecía que era la versión de Miguel Ríos. Le causó gracia, y minutos después se reprochó haberse reído de esa problemática social, se preguntó si eso era lo que llamaban humor negro, no entendía cuando era humor negro o maldad, pensó que hay un límite muy fino que lo divide. Siempre hay un límite muy fino, reflexionó. Nunca llegaba a ninguna conclusión, a ninguna teoría y eso no podía ser. No estaba en eje. 
Pasó un micro escolar, color naranja y blanco con algunos hombres con banderas celestes y dos o tres entonaron: Achis salud arriba Racing club! Le pareció de una inocencia brutal y ese cántico de aquellos hombres forzudos y valientes lo colocó en un estado de felicidad interior.
Se sentó en la puerta de su casa, esperando que sea hora de ir a acostarse, lo deprimía irse a dormir antes de que sea la hora de protección al menor. Pasadas las diez de la noche, pensó en Minga, hasta las diez y diez pensó en ella, luego tomo el ascensor y la luz de tubo lo deprimió. Se acostó en una cama de una plaza y prendió el ventilador de techo, lo puso en nivel dos. 
http://www.youtube.com/watch?v=2Dnm-YYvSBM








* Latiguillo de Alfio "Coco" Basile. 

domingo, 19 de febrero de 2012

perros atropellados punk rock.

Y él estaba comiendo un choclo y en el ambiente, se sentía olor a garrapiñada. Lo untaba con manteca y también le tiró un poco de sal. Azul es una persona particular, como la mayoría de las personas. Azul tiene más claro como son las relaciones humanas, y también tiene ojos claros y su segundo nombre es Claro, se llama Azul Claro. Sabe hablar de cepillos de dientes, lleva charlas de café en un anotador con neuronas. 
Iban a ir al cine. Minga quería ir al cine. El cine es un lugar donde pasan películas. El cine es el lugar por excelencia de los enamorados. Podría existir una cadena de cine que se llame San Valentín, pero se llaman Village y hay olor a nachos. 
Minga lleva un vestido que no le hace tetas. Los vestidos no fabrican tetas, tener o no tener, esa es la cuestión. Sería como; las tetas no las hace el vestido, no vienen con él. Azul lleva ropa que no le hace nada, sólo le queda bien. 


- Sabes, últimamente me pasan las ideas más raras por la cabeza. Acabo de cumplir los 40 y estoy pasando por una crisis existencial. Envejecer no me preocupa. No soy de esa clase de tipos. Estoy perdiendo algo de pelo pero la cosa no pasa de ahí. Yo creo que voy a mejorar de aspecto con los años. Pienso que voy a estar en la categoría de los calvos viriles. Lo contrario de los seductores otoñales de cabellos plateados. Salvo que no sea el uno y el otro. O me convierta en uno de esos que se les cae la baba de la boca y van por los bares con una bola de comida, gritando sobre el socialismo.  


- ¿Te sentiste identificado?
- ¿Con qué?
- No, no sé.... en la parte donde habla de la vida- la última palabra, Minga la dijo más bajito. 
- Lo hace en toda la película, eso que la vida es triste, infeliz, pero que pasa rápido. 
- Igual yo me refería en la parte donde habla de la experiencia- dijo Minga
Azul - Que sutil que sos
Minga - Es que no quiero lastimarte
Azul - ¿Sos irónica?
Minga - Me encantaría ser irónica
Azul - Te aviso que lo estás siendo. Vamos a mi casa. 
Te falto el nena- dijo Minga canchera
- Los hombres con experiencia no decimos esa palabra
http://www.youtube.com/watch?v=8ctx5ar4Vs4

domingo, 12 de febrero de 2012

ella dijo: él se va a cortar los bucles y yo quiero un corte carré.


Amamos y vivimos, 
vivimos y amamos. 
Y no sabemos qué es la vida, 
y no sabemos qué es el día, 
y no sabemos qué es el amor. 
Jacques Prévert

El bar donde tomaban café no se movió de lugar. El encuentro no concluyó. Ellos, Azul y Minga, están ahí. Sentados uno frente al otro en un espacio externo al mundo real. Congelados en el diálogo eterno, en risas controladas y en confites de colores. 
El caramelo es mi golosina preferida. Disfruto ver lugares donde hay recipientes de vidrio con caramelos, generalmente son sitios de recepción. Lugares de espera. Me gustan los que perduran: los ácidos, no así los masticables, esos se los dejo a los adolescentes. No me gustan tampoco lo que vienen con frases alentadoras, ni con adivinanzas. Tampoco las pastillas - dijo Azul un poco exaltado en la última oración y sacó del bolsillo trasero del pantalón un pañuelo de tela - de fondo blanco y dos líneas bordo - empezó por secarse la frente y terminó en la pera, tomo un poco del cuello también.    
Lo hizo con un exceso de naturalidad que terminó por volverla loca de amor. 
¿Qué más? - dijo Minga
¿Querés que te cuente lo que pienso sobre los cepillos de dientes? - preguntó Azul 
- Mmm, no. Ese tema lo dejamos para cuando no tengamos de que hablar 
Azul - Los cepillos de dientes me causan impresión. No me gustan
Minga - Por eso tus dientes son amarillos...
Azul - No, eso es el esmalte de mis dientes, es natural. Te decía, que los cepillos de dientes no me gustan, no porque no me los cepille, sino por la forma que tienen, pienso que no tienen un buen diseño. Las cerdas son demasiado cortas y algunas son filosas y son incómodas para trasladar. Ahora te voy a contar una historia de un cepillo de dientes, estaba en un avión...
Minga - ¿Cuántos años tenés?
Silencio.
- No se le pregunta la edad a los hombres, tendrías que saberlo.
 Vayamos a caminar- dijo Azul.
Salieron del bar, de espaldas caminan sobre le vereda, había llovido y la humedad era del 90 por ciento.Caminaban sueltos. Un señor que lustraba zapatos, puso play a un cassette. 
Azul - ¿Querés que te hable sobre el amor?
Minga - Bueno
Mira, están cayendo caramelos sin envoltorio y de todos colores - dijo Azul- señalado el cielo. 


domingo, 5 de febrero de 2012

tenía un aire a Ricardo Darín; pero con ojos marrones, un poco más alto y no era Ricardo Darín.


El calendario y alguien en la televisión, dijeron que era sábado. El pensamiento de Minga decía que era sábado. Todos de acuerdo, es sábado. 
El viernes, Azul la invitó a tomar un café. Sprite pidió Minga, un café negro alcanzó a decir Azul al mozo. 
- Estamos en el simple acto de beber un café. El café no es una bebida que ayuda a mantener la asimilación de líquidos de un individuo. Pienso que tiene un valor simbólico como parte de rituales sociales. A menudo, el ritual de tomar café es mucho más importante que el acto de consumir la propia bebida. 
Azul hace una pausa y toma un trago.
Inconsciente - Se nota que este monólogo lo hizo varias veces. 
Por ejemplo, dos personas, como nosotros, que se sientan a tomar un café, probablemente están más interesadas en encontrarse que en consumir lo que beban. Además, el café es una droga que contiene cafeína, la cual tiene un efecto estimulante en el cerebro, como el alcohol: el café es una droga socialmente aceptada. 

Azul - ¿Sigo o hacemos un diálogo?
Minga - Entonces sos un drogadicto socialmente aceptado - risas del personaje llamado Minga- 
Azul - ¿De qué te reís?
Minga - De la manera que tratas de impresionarme
Azul - ¿No lo hice?
Minga - No
Azul - Entonces pido un café para vos
Minga - Que sea mitad y mitad
Azul - ¿Tenés miedo de perder el eje?
Minga - Ya lo perdí hace un tiempo
Azul - Ah si, ¿dónde?
Minga - En un parque de diversiones, cuando era chica. Estaba con unos familiares. Veníamos de General Rodríguez. Habíamos tomando un tren hasta un lugar céntrico. Mi tía llevaba caramelos Media hora y a mi me gustaban, de mis primos, era la única que comía caramelos Media hora. Después tomamos un colectivo, como no teníamos monedas suficientes para pagar los boletos, los más chicos pasamos gratis....

Desde parque de diversiones, Azul no escuchó más a Minga, no le interesaba la historia, se quedó mirando sus gestos y su tres cuarto perfil. 
La cámara se alejo de a poco y quedaron en un gran plano general. 










domingo, 29 de enero de 2012

jabones y lapiceras Bic.

¿A quién llamaría si estuviera en un programa de preguntas y respuestas?
Supongo que el conductor me daría tres opciones de llamados. Habría muchas variantes en el momento de elegir. En un rápida lista mental aparecen nombres; es un buen ejercicio, pienso. Hay que anticiparse a los hechos: es como decir que hay que llevar ropa interior limpia y sana por si algo ocurre. 
Inconsciente: No le hagas relleno a tu cerebro: son pensamientos que no llevan a ningún sitio. Concentrate en caminar, que es lo que estás haciendo. 


/
- Mensú - audio de palmas: chas, chas, chas. 
- Mensú - audio de palmas: chas, chas, chas
- Mensu famelo, melo...
- Que melo, que melo...
- Los guantes se me fueron... 
- Al suelo, al suelo ...
- Melo que te viene, melo que te va...
//
- Baterías de motos, baterías de carros, compramos, compramos heladeras viejas, compramos, colchones, compramos: vaya saliendo, compramos, él que le limpia el patio y él que le da dinero por su colchón viejo...
///
Un niño: ¡Mamá! Estoy aburrido
Una madre: Anda a golpearte la cabeza contra la pared. 
Un niño: ¡Mamaaá!
Una madre: Sólo la gente aburrida se aburre


El taller estaba lleno de gente, me desconcertó. Mi cuerpo se vio invadido de nervios. ¿Porqué tanta gente?. 
- Salió una muestra, es el viernes.
Dijo una muchacha que me chocó sin querer, en el apuro. Y después lo vi. Estaba sentado en en un escalón, como un joven adolescente. Tomaba una limonada, ésto último no puedo asegurarlo, es sólo una suposición. 
- Azul: ¿Qué tal tu fin de semana?
- Corto. 
Esperaba un risa, que no llegó. 
- Azul: Sabes que hoy me levanté para ver el amanecer. En realidad no me levanté para verlo, sino que no podía dormir y lo vi. 
Inconsciente: La primer imagen que vino es a Azul en bata. 
- Aja. ¿Y, qué tal estuvo?
- Azul: Nada del otro mundo. 
  
títulos: Muchacha que atropelló a Minga: Norma Cirillo // Niñas Mensú: Mellizas Palandras // Mamá y niño: Juana y Juan Boring // Caballo y señor chatarrero: Blanco y Jesús. Azul y Minga
Música del capítulo: http://www.youtube.com/watch?v=TaFvitDHMag

domingo, 22 de enero de 2012

la punta del iceberg.

Nuestros peores miedos se encuentran en la anticipación. 
Decía un cartel en la entrada del taller. El cartel estaba escrito en una hoja A4, con un bolígrafo Montblanc azul y pegado con cinta scotch transparente. 
- Hoy tengo ganas de reírme y de cualquier chiste me río. ¿Y? Que me importa que el chiste sea malo si tengo ganas, y cuando me vienen las ganas de reírme tengo el alma limpia y veo la luz. 
Dijo un señor que estaba en la puerta de entrada del taller, lo dijo entre dientes, quizás algunas palabras estén cambiadas y sean otras pero esto es lo que entendió Minga. Creemos que el señor es evangelista cristiano o creyente de algún ser superior.


Minga entró y él apareció detrás de una ventana de dos cuerpos con protección de hierro, quedaron congelados. Eran las once de la mañana y estaba nublado. En dos horas más llovería.


Azul es un tipo que no llega a los 45 años - Minga pensó que tenía cinco años más - No estudió arte, ni pintura, ni cine, ni música, ni teatro, ni literatura, sólo que en todas esas asignaturas tiene experiencia. Es un hombre alto y observa como si estuviera arriba de un faro. Nieto de inmigrantes ingleses, su abuelo habría llegado al país en el año 1925 desembarcando en Entre Ríos en una zona rural. 
Nariz pequeña, ojos de cielo, manos y orejas grandes (ninguna marca de sortija), piernas de atleta, largas y flacas y un tanto deterioradas - este último dato lo facilitó su sobrina, que trabaja con él en el taller, dijo que cuando está cerca de Azul, sus piernas hacen un ruido parecido al metal, no por la suma de sus años sino por la práctica de algún deporte ya antiguo. Concluyó la sobrina, que se llama Magenta (su nombre real es Magdalena) - 
Tiene el pelo cubierto de canas, no son blancas sino grises. La barriga sobresale sobre el eje de su cuerpo y suele usar mangas de camisa. 
Cuando Azul queda congelado, llevaba en la mano un libro; Rainer y Minou. El modo en que quedó congelado dejó ver que la edición era de Planeta; el diseño eran dos amantes besándose, ella con un vestido rojo y él con un traje negro. Minga llevaba un libro de cuentos. 
Llovía y el techo de chapa dejaba escuchar la lluvia, por momentos aturdía.




música con créditos.
http://www.youtube.com/watch?v=e2XPDP6KkkE